Una gran noche con cena en un griego y posteriormente un momentazo que pasará a los anales de la historia de los Martínez. Aunque he de decir una cosa: estoy gilipollas y al final sólo me comí una musaka (sin contar la de 80 euros), no sé quién dijo que me había comido otra más y se me piró la pinza y lo di por cierto sin pensármelo... pero en realidad ¡¡¡sólo me comí una!!! Todos los demás con dos musakas por barba... y yo que fui el descubridor de la musaka sólo una... me siento un grandísimo tolay. Eso me pasa por avaricioso (y por hacerle caso a Fernando).
(Los que no estuvísteis presentes deberíais contactar con algún primo para que os cuente de qué va la historia. Vais a flipar).
Besos para tod@s!!!




1 comentario:
Bueno Al, no te preocupes. Sé que es una putada ser el descubridor de la musaka y disfrutarla menos que nadie. Pero, bueno, yo sigo pensando que al final se nos indigestará y nos veremos obligados a devolverla.
Publicar un comentario